Brosandi Hendumst í hringi Höldumst í hendur Allur heimurinn óskýr Nema þú stendur...


30.1.11

La Isla del Sol


fue justamente acá donde pensé:
¡esto es todo lo que quiero, esto es todo lo que necesito!
pero también es una lástima que no todos puedan sentir lo que estoy sintiendo.
Es que por un par de minutos o quizás horas, ya no lo recuerdo bien,
me sentí en paz conmigo misma...
El estar en tierra extranjera, escuchando Inti Illimani
mientras reposo bajo el fulminante sol del norte hace maravillas.




26.12.10

me pregunto por qué


el calor de mi pieza es sofocante en este momento,
tengo ganas de cerrar la puerta, imaginarme independiente
y soñar un poco... quiero dormir, pero al mismo tiempo no quiero
sentir que pierdo los días durmiendo, quiero salir,
pero tampoco quiero morir derretida en el intento...
hoy me dieron ganas de ir a recorrer museos acompañada por buena música...
o visitar la biblioteca del GAM para retomar mi lectura sobre arte y fotografía...
quiero playa, quiero campo, quiero lagos, piscinas, olas, vientos y terremotos...
quiero despejarme, des-estructurarme, sentirme sola, reparada y volver a encontrarme.




6.12.10

quiero volver a soñar...




...eso que estaba soñando hace un poco más de una hora...
Ahora sólo recuerdo un fuerte abrazo, una mirada curiosa,
el calor de un respiro y un interés por saber más de mi persona...




22.11.10

nunca más dormiré menos de 3 horas




me cansé de fingir y de muchas otras cosas más
queda poquito... muy poquito...






16.11.10

.

y de repente
con tan sólo escuchar unos acordes
¡¡¡guapáf!!!
aparecen las lágrimas
como por arte de magia.

15.11.10

Everybody's gotta learn sometimes

cuando no hay ganas de dormir
mi mente se pregunta reiteradamente
por los recuerdos que habitan en ella.

es que a estas alturas sólo hay ganas
de recostarse en el pasto para mirar
el cielo y sentir el viento en la cara.

cuando no hay ganas de dormir
debería estar prohibido pensar.



24.10.10

Recordando

Mujer, como no recordar los tiempos idos
que juntos hicimos tantas veces
por un mismo camino
con penas y alegrías, con ilusión y optimismo.

Hoy al ver tu rostro envejecido a mi lado,
han venido a mi mente
los recuerdos de nuestra juventud ya tan lejana,
la mesa rodeada de nosotros y los niños.

La alegría reflejaba en nuestros rostros
la bendición de Dios en nuestro nido de amor
y el pan compartido por cada uno de nosotros.

La algarabía y la risa de ellos
cual música divina que estremecía nuestras almas,
que tiempos fueron esos, plenos de amor sincero y puro,
quién pudiera volver a revivirlos.

Pero todo es un sueño y al despertar nos vemos los dos solos,
muy solos... nos miramos muy tristes, nos tomamos de la mano
y una lágrima aparece en nuestros ojos más envejecidos.

Miguel Augusto Maturana Centurión.
(mi Tata)